IL FICCANASO: ¡LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD INCÓMODA DURANTE MÁS DE 154 AÑOS!

IL FICCANASO: ¡LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD INCÓMODA DURANTE MÁS DE 154 AÑOS!

Il Ficcanaso (EL FISGÓN) fue un periódico satírico, republicano, mazziniano, publicado en Turín entre 1868 y 1876. A diferencia de otras publicaciones humorísticas más alineadas de la misma época, como Il Fischietto e Il Pasquino, Il Ficcanaso se caracterizó claramente por su espíritu corrosivo lo que le causó muchos problemas especialmente en los dos primeros años de vida.

La vida de Il Ficcanaso, de hecho, estuvo turbada por controversias, acusaciones, numerosos y repetidos secuestros y juicios, a menudo y voluntariamente, con acciones intimidatorias. Ni siquiera el traslado de la sede a Florencia sirvió para preservar este periódico crítico-satírico y a menudo inapropiado, de los ataques de las autoridades subordinadas, ya entonces, a preservar los intereses de los políticos y poderosos.

Il Ficcanaso fue fundado por el abogado Luigi Onetti, originario de Lu Monferrato, y el primer número apareció en Turín el 17 de junio de 1868.

Los años de publicación, en Turín y en el resto de la recién nacida nación italiana, fueron escenario de graves crisis económicas y consecuentes rebrotes criminales. Entre las causas más importantes de esta crisis se encontraban el establecimiento del impuesto sobre el «suelo» que desencadenó un sangriento malestar popular y el grave escándalo del tabaco. En este caso, a través de operaciones turbias querían vender la propiedad y, por lo tanto, el monopolio a financiarios privados, a través de la concesión de ventajas ilícitas a políticos y especuladores.

Fueron años en los que la Justicia corrupta no tuvo reparos en urdir complots y tramas para servir al verdadero poder. Incluso el diputado Cristiano Lobbia, que intentó esclarecer el asunto, fue atacado primero por la noche por un sicario, y luego incluso acusado de haber simulado el ataque. Su juicio-farsa terminó con su absurda condena.

No tenemos muchas noticias de Il Ficcanaso y las pocas encontradas derivan de las biografías de quienes gravitaron en torno a su publicación.

Luigi Onetti, fue el fundador. En ese momento ya era el propietario de la Tipografia della Bandiera dello Studente, en Borgo Nuovo en Turín, donde la familia Onetti vivió durante un siglo y medio, dando también a luz a varios pintores. El más conocido y último fue Luigi Onetti (1876-1968), homónimo del tío de las ideas socialistas y profesor de la Academia Albertina.

A través de Terenzio Grandi, autor (1970) de una biografía de Giuseppe Beghelli, ex editor y director de Il Ficcanaso, nos enteramos de que Ometti era un joven rico, amante de la buena vida y manifestante por temperamento.

Se hacía llamar Ficcanaso I, proponiéndose husmear, sin temor reverente, en asuntos políticos y administrativos sucios, con una perspectiva abiertamente antidinástica, antirreligiosa y favorable para las clases más humildes.

A veces fisgaba incluso en las turbulentas alcobas de personas muy prominentes. El más popular entre los «chismes» fue sin duda el dedicado a los amores, del rey Vittorio Emanuele II con hechos y fechorías conectadas a los que Il Ficcanaso se dedicó voluntariamente y sin demasiada discreción.

Otros, por así decirlo, desafortunados objetos de las jabalinas de Il Ficcanaso fueron: el entonces Fiscal Adjunto del rey, Michele Serra, el director de la Gazzetta del Popolo, GiovanniBattista Bottero, varios ministros del Interior, el Conde Rignon y otros administradores de Turín. Otro personaje relativamente famoso objeto de sarcarmo fue Natale Aghemo. Este era pariente de Rosa Vercellana, la llamada «Bela Rosin«, la amante y más tarde la esposa morganántica del Rey.

Aghemo esposó (1856) una prima de Rosa y Aghemo, y de empleado servil en la burocracia piamontesa, se convirtió, milagrosamente, en asignado a la Secretaría particular de Su Majestad (los asuntos de correspondencia privada, súplicas, solicitudes de subsidios y lo que se publicó en la prensa). y, después de la muerte (1867) del conde Francesco Verasis di Castiglione, jefe de la Secretaría General, Aghemo tomó su lugar, recibiendo órdenes directas del propio rey, que mantuvo hasta la muerte de Vittorio Emanuele II.

Il Ficcanaso atribuyó a Aghemo el apodo de «el lechero» tal vez porque su padre era hojalatero y compartió su trabajo en su juventud.

Otra anécdota conocida fue el suceso que tuvo lugar a finales del año 1868 cuando se estaba preparando el Aguinaldo del Ficcanaso, es decir, el primer número para el nuevo año 1869. Las noticias contenidas en ella deben haber sido particularmente peligrosa para algunas personas muy influyentes y la justicia no dudó en ordenar medidas decididamente ilegales. El 18 de diciembre, Il Ficcanaso fue incautado nuevamente en la imprenta cuando nadie, teóricamente, lo sabía.

Una segunda redada se repitió el 22 y 24 de diciembre la tipografía de Il Ficcanaso fue invadida por un gran grupo de carabinieri y policías que se llevaron más de tres mil ejemplares del Aguinaldo sobre la base de simples sospechas. No se ha sabido qué habría aparecido en ese número.

Pero eso no es todo. El gerente del periódico es arrestado, mientras que Onetti advertido por un aviso logró escapar. Después de este ballet de anarquía, las aguas parecieron calmarse: Onetti regresó y, finalmente, aparece un nuevo Aguinaldo satírico.

Quienes se han encargado de encontrar noticias de Il Ficcanaso han tenido solo unos pocos números disponibles. Sin embargo, parece que hay, en una biblioteca de la provincia de Cuneo, una coleccióncasi completo con este periódico, pero dudamos que allí se pueda encontrar la famosa copia del Aguinaldo de 1869.

Luigi Onetti no fue considerado interesante como para ser considerado digno de estudios más profundos. Por el contrario, apareció como una personalidad un poco embarazante. Esta consideración también fue compartida por los entonces círculos mazzinianos de la época.

Paride Rugafiori, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Turín y profesor de Historia Contemporánea e Historia de los Negocios, definió a Luigi Onetti como periodista:

«… soy reacio a mezclar asuntos de la vida privada de Turín de tonos antidinásticos, anticlericales y antiempresariales, con propósitos a veces ni siquiera encubiertos de chantaje… con el fuerte enlazamiento entre la denuncia política, a menudo muy agresiva, y la búsqueda sin escrúpulos de ventajas no demasiado claras» y definió Il Ficcanaso: «periódico no muy autorizado…»

¡AHORA IL FICCANASO HA VUELTO!

El tiempo pasa y la historia se repite y así también Il Ficcanaso está de vuelta en versión digital, y cada vez más feroz en busca de la incómoda Verdad, al servicio del pueblo italiano y del mundo para proteger los Derechos Humanos y la Libertad!


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